martes, 20 de diciembre de 2016

carta a mi hija

Para nosotros, los papas, es como inevitable retrotraernos a muchos momentos como el primer día de clases, la primera vez que caminaron, la primer caída y todas esas veces que sentimos fuertemente nuestro corazón emocionarse junto con ustedes. Así fue, que un día se soltaron de la mano para ir descubrir amigos,  algunas veces con lágrimas y otras veces predispuestos al juego, con la alegría inmensa que da, el poder compartir.
Ahora estamos aquí  para acompañarlos a recibirse de “grandes “, dándoles la mano ,como siempre, para que puedan cruzar  este espacio de  enormes de conquistas.
 Cuantas recuerdos! Cuantas anécdotas! Nosotros también nos recibimos hoy, ya que estamos dentro de ustedes tal como ustedes están dentro nuestro. Fundidos en ese amor indisoluble que está unido siempre  y nos permite sentir, aun en la distancia, el calor en pecho cada vez que pensamos en ustedes.
Hoy empieza un nuevo camino y la verdad, de  eso se trata la vida, de caminos que empiezan y caminos que terminan y en el medio uno  va  aprendiendo a andar con la misma marcha.
Lo que tienen en común  todos los caminos, es la fe.
La fe, según entiendo, es esa creencia superior que puede con todos los miedos, con todos los obstáculos. La fe es esa fuerza que sale del más profundo del corazón. Cuando uno  cierra los ojos y desea con toda el alma,  esperando que lo mejor suceda.
Es ahí, en ese instante, donde uno  entrega ese deseo a algo Superior, cuando se deja de pensar en posibilidades y puede conectarse con esa fuerza tan profunda y mágica que todo lo  puede.

La fe es esa partecita de Dios que está en cada uno de nosotros, es el alma, es esa sensación poderosa de la vida en su máximo esplendor dispuesta a dárnoslo todo. A veces es difícil llegar a ella ya que estamos, medio acostumbrados a prestar demasiada atención a las palabras hirientes, a las comparaciones,  a ser juzgados y a juzgar y así nos alejamos de nosotros mismos.
Es cierto, es necesario acallar esas voces que lo único que logran es desconectarnos del espíritu.

Cuando habla el espíritu dentro nuestro, no hay dudas, uno no sabe a ciencia cierta que va suceder pero está seguro que esta en el camino correcto. Es una fuerza que sale dentro de cada uno y nace cuando las voces del afuera  enmudecen, el miedo se va y habla la voz poderosa de la conciencia. Es una voz amable y generosa, es una voz de abrazos y de curar heridas  y es las que nos guían y nos dice que creamos en nosotros mismos.

Sepan que esta fuerza está en cada uno de ustedes, que son personas brillantes, hermosas, inteligentes y que en la diferencia está la belleza más profunda.

Así que sepan encontrar su propia belleza, esa única e irrepetible que tiene cada uno de ustedes, esa belleza que está esperando ser descubierta, para que puedan aportarla al mundo.
Y sobre las voces que los juzguen o cuando ustedes mismo lo hagan, simplemente les bajan el volumen y  sientan  la voz de su alma que los guiará siempre a los mejores caminos.. Y Si sienten que  no están en el mejor camino, tenga el coraje de cambiarlo todas las veces que lo sientan, siempre estamos a tiempo. No hay errores, todo es aprendizaje.

 Crean en ustedes, crean en sus sueños, crean  con todas su fuerzas, crean a la mañana y a la noche a eso, vinimos  a esta vida. A tener vidas hermosas, libres,  a sentirnos plenos, todo es posible. Lo único que necesitamos es una creencia tan fuerte, que todo lo demás haga silencio y eso es, lo que yo llamo, fe.



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